jueves, 17 de octubre de 2013

TOLEDO

TOLEDO

De una mora se hallaba enamorado
un muchacho cristiano de Toledo,
se acercaba por verla, entusiamado,
al Arco de la Sangre.
-No me llores, mi niña, no me llores,
tus lágrimas de mar y agua bendita
aumentan mis dolores
con tu pena infinita.-
El padre de la chica, vengativo,
descubrió sus amores
y ciego planeó
apresar por la noche al fugitivo,
clavarle en una cruz hasta la muerte.
Desde entonces se escuchan
en el Valle dos llantos sin motivo:
el del joven partido por la suerte
y el lamento del alma malograda
en la voz moribunda de su amada.

Rosales

Metro: Endecasilabos - Heptasílabos
Rima: Consonante y blanca
Forma: Silva