viernes, 6 de diciembre de 2013

Así cayó Nínive



Así cayó Nínive



Nínive se resume en una cosa:
su caída crepuscular al suelo
donde, su veleidad en sí, reposa
entre las hojas tras caer del cielo.
La que en doscientos signos majestuosa,
no llegó en los tesoros de su celo
a ser, tan grande o tan hermosa, como
su peso en oro o su papel en plomo.

Es encontrada y dirige mi ambidiestra
mano, que tiembla cuando presa agarra,
y, sin cuidado, escondo ya la muestra
que, en el nido, caricia es de mi garra
su tacto, que en billetes se demuestra
con el ansia que el fajo despilfarra.
Huyo sin respirar, sin hacer ruido,
sin cometer error, sin falta huido.

Apartado, distante y solitario,
cuatro son de cincuenta los que cuento,
en parejo acto siempre solidario,
repito y lo repito y me contento,
cobrando con la suerte mi salario.
Fijándome bien, miro y leo atento
lo que escrito en el billete da la cara:
Nínive en letras grandes y bien clara.

Una mujer que llora entre un corrillo
de gente, con angustia chilla y grita:
-¡Ay, el dinero! ¡Ay mi pobre chiquillo!,
la medicina urgente necesita
y he perdido el dinero del bolsillo
por la prisa, por tonta, por maldita.
Cuantro son de cincuenta mis billetes
para mi niño enfermo de diabetes.

Es mi único dinero nada más,
si alguien lo encuentra que de mí no dude,
que mi chaval ha escrito por detrás:
Niníve, que la santa bíblia alude
como ciudad más grande hecha jamás
como la caridad del que me ayude.
En esta calle está mi cementerio
y entre las dos aceras mi remedio.-

Un beso pone fin al esplendor
del regalo que doy al cumpleaños,
una cena que es digna del mejor
marajá, que se ha visto en muchos años.
Mi novia está feliz, feliz de amor,
pues los detalles nunca son tacaños.
"La cuenta por favor". La pido y pago.
y de cuatro billetes me deshago.

Extendidos están sobre la mesa
esos cuatro billetes y, leyendo,
mi novia lee: Nínive, allí impresa,
y me pregunta el término sonriendo,
-¿qué es Nínive?, me suena algo a princesa
de cuento con un príncipie estupendo.-
-No, digo, Nínive es el repugnante
que cayó justo aquí de ti delante.-

Capitán Acab


Metro: Endecasílabo
Rima: ABABABCC
Forma: Octava Real
Ilustración: dali-construccic3b3n-blanda-con-judc3adas-hervidas-premonicic3b3n-de-la-guerra-civil-1936

Previendo lo que la guerra civil significaría para la sociedad española dividida por aquella época Dalí pintó en 1936, unos meses antes del estallido del conflicto, este fantástico cuadro surrealista de 99,9 x 100 centímetros que actualmente se encuentra en el Philadelphia Museum of Art. Atroz, monstruoso y premonitorio es una de las grandes obras del artista catalán.