lunes, 13 de enero de 2014

La Verdad




La Verdad


Veinte años de prisión con un portazo
castigan en la celda al homicida
con la turberculosis contraída,
que presagia su muerte a corto plazo.

Tatuado un corazón tiene en el brazo,
en el pecho, la marca de una herida
de aquella a la que amó más que a su vida
y en matar no dudó de un navajazo.

Contarán que al final, arrependido,
se suicidó cortándose las venas,
y dirán que lo tuvo merecido,

porque no matan las personas buenas.
Nadie sabrá jamás que lo ocurrido
poco se ciñe a la verdad apenas.

Capitan Acab






Metro: Endecasílabos
Rima: ABBA ABBA CDC DCD
Forma: Soneto
Foto:
Eduardo Naranjo
Posible retrato de viejo anónimo