domingo, 2 de febrero de 2014

UNDERGROUND

UNDERGROUND

Debajo del asfalto hay un gusano
reptando por el gris de la estación
hasta frenar ante los autómatas sordomudos
que esperan en el andén.

La fauna es engullida
por las bocas de su piel
y, tras el ojo invisible del cristal oscuro,
duerme el reflejo de los soñolientos,
de los depredadores, de los desesperados,
de la soledad muerta en carne viva.

Hay un nómada ruiseñor
cantando por unos pocos círculos de metal.
Un león solitario, impúdico y feroz,
marca el territorio con sus muñones
y una azucena pálida
de hojas grandes, perfumadas y henchidas,
va a vender su cuero en el infierno.

El estómago del anélido se abre,
y el avispero despierta.
Es hora de subir a la jungla.

Rosales