viernes, 7 de noviembre de 2014

PROFECÍA




PROFECÍA


No vengas a buscarme, que no es hora;
ya conozco la trampa de tus huesos,
pues recuerdo el cianuro de la noche
en la que me anunciabas
que alguien de mi entorno moriría.

¡Qué blanco era el ángel del umbral!,
¡qué ser tan transparente el de aquel sueño!
Se me congestionó la sangre en los ovarios,
a Dios le rogué que te frenara
y con Satán pactó mi devoción.

Silencio. No hubo nada. Nada en absoluto.
Ni un pelo se movió durante meses,
pero al fin regresó la siniestra pesadilla
con la onírica forma de una novia
que arrastraba los pies de barro entre la niebla.

Llegaste, muerte, encabronada,
intoxicando el santuario de butano,
y la negra profecía se cumplió.


Rosales




Forma: Versos libres