domingo, 4 de enero de 2015

TRISTEZA




TRISTEZA

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Quiero entonar un verso que cante a la tristeza,
un eco que diluya la espuma de los mares.

Torcido está el ocaso sobre el agua marina
y crece en el océano la cresta delirante.

Quiero entonar un verso que cante a la tristeza.
Me dijo que me amaba, le dí toda mi sangre.

A veces se quedaba dormido entre mis brazos
como un niño que ocupa el vientre de su madre.

Da igual que no se quede su azul sobre mi arena
y muera en esta playa un poco cada tarde.

Que importa que naufraguen mis últimas palabras
en esta letanía de soledad tan grande.

Lo amaba. Me quería. ¿Y dónde están los besos
que, al presentir su boca, lanzaba por el aire?

Quiero entonar un verso que cante a la tristeza,
decir que ya no alea su sal en mis corales.

Jamás rozó mi sombra el cielo de sus ojos,
pues solo es una estrella del mar inagotable.

Y, aunque fenezca el mundo tras mi vestido gris,
él nunca ha sido mío. Ni mío ni de nadie.

Rosales
Metro: Alejandrino
Rima: Asonante
Imagen: Pablo Neruda