jueves, 27 de agosto de 2015

Fahrenheit 451




Fahrenheit
451


Intenté el último poema que jamás leíste
y esta es una historia triste.

En pleno presente, el futuro nos alcanzó.
Los tiranos Incultos nos gobernaban,
el malvado ministro Malasartes
prohibió radicalmente la poesía.
Los libros fueron quemados, los poetas, fusilados
y sus cadáveres, lanzados a las hogueras.
Chivatos y espías proliferaban por todas partes,
escondidos hasta debajo de las mesas,
los delataban y el ejército en pocos años los exterminó.
El amor, la pasión, la alegría, la sensualidad
fueron extirpados para siempre del corazón de los hombres.
¡Oh, cenizas, venid a mí!

Hoy, 21 de Agosto del año 2000, temino de escribir estas letras.
Hace un rato los escuché llegar, ya suben por las escaleras;
tirarán la puerta abajo y verán mi biblioteca, mis brazos tatuados
con los versos de Machado; cargarán sus metralletas sin mediar palabra...

Esta es una historia triste
que intentó un poema que jamás leíste.


Capitán Acab




Forma: Versos Libres