lunes, 14 de septiembre de 2015

GOZO



GOZO


Gozaba con el reposo
de la quietud anhelada
al hallarme enamorada
de mi amado esplendoroso,
pero la luz de mi esposo
quiso elevar mi existencia
a su divina presencia.

Cuando sentí su dulzura,
la dicha inflamó mi vida
porque, al saberme querida,
la ilimitada amargura
acallé tras la figura
del sagrado resplandor
que vino a mí por amor.


Rosales