jueves, 8 de octubre de 2015

La Roca



La Roca


Tengo que soterrar el hosco tiempo
antes de que el abismo de la nada
logre pulverizar mi frágil roca,
seque la destemplanza de la lluvia,
pueda maximizar mi triste canto
o ame la refracción de lo imposible.

Te tuve que dejar por imposible
y dicen que hay que darle tiempo al tiempo,
así renacerá de nuevo el canto
que entonces acallé, sumida en nada.
Me herían los cristales de la lluvia
punzando con sus lágrimas mi roca.

Y horadó la estructura de la roca
la enfermiza obsesión de lo imposible;
el amor olvidé bajo la lluvia
al romper tu espejismo el sabio tiempo.
Y surgieron del fondo de la nada
las cenizas dolientes de mi canto.

Sobrevivió a tu necedad el canto
y reforzó su infinitud mi roca
porque, después de convertirme en nada,
la situación, que se prestó imposible,
se esclareció con la visión del tiempo
al suavizar su desazón la lluvia.

Y ahora, si paseo entre la lluvia,
escucho de los árboles el canto,
y olvido las heridas de aquel tiempo
cuando fui solo el polvo de una roca.
Y ahora ya no existe el imposible
camino hacia el infierno de la nada.

A cambio de mi amor, me dio la nada
y olvido su perfil bajo la lluvia,
borrar su infame huella es imposible.
Y, así como su voz calló mi canto,
jamás pudo romper la viva roca
después de haberle amado tanto tiempo.

Desde entonces, el tiempo de la lluvia
se ha alejado del canto de la roca
porque nada en la vida es imposible.


Rosales


Forma: Sextina
Metro: Endecasílabo