domingo, 20 de marzo de 2016

Campos de la Mancha




Campos de la Mancha



A través de los campos de la Mancha,
busca Aldonza encontrar al caballero
que le sorbe los sesos con sus letras
y al que da el corazón sin conocerlo.
La acompaña su amiga en la aventura
de preguntar por él en cada pueblo
desde Infantes, Torralba, Argamasilla
hasta Daimiel, Alhambra o el Robledo.
Le parece a la "Larga" medio siglo
sobre el tedioso polvo del terreno
sin encontrar ni rastro del Quijote
o terminar durmiendo en los majuelos.
Han llegado a comer a Valdepeñas
porque arrastran del hambre hasta los huesos
para apretarse pisto y unas gachas
con harina de guijas y torreznos.
En la siesta se tumban al trascacho
tras la parra a poder tomar el fresco,
pues el vino al espíritu se sube
al no estar para trotes esos cuerpos.
Oyen voces de fondo las mujeres,
espabilan de golpe del jaleo,
es Alonso Quijano, el triste loco,
embistiendo molinos contra el viento,
ya que piensa que lucha con gigantes
por iluso delirio sin objeto.
Dulcinea lo mira, enamorada,
aunque no le parece tan apuesto
vencido sobre el lecho de la tierra
donde acaban su lanza y su pellejo.
Lo sostiene en sus brazos con cariño
como abrazando al hombre de sus sueños;
Don Quijote transforma su semblante
cuando Aldonza le jura amor eterno.


Rosales





Forma: Romance Heroico
Metro: Endecasilabo
Rima: Asonante versos pares
Personaje: Dulcinea