lunes, 23 de mayo de 2016

PERROS




    PERROS



Somos perros,
los primos dóciles de la especie salvaje de los lobos
y, a fuerza de domesticarnos, nos hemos convertido en mascotas.
Acudimos a la llamada de nuestro amo
al que obedecemos ciegamente.
"Ven aquí", " seat", " hazte el muerto".
Vemos el mundo sujetos por una correa y, como mucho,
podemos corretear un rato por el campo,
lo que nos da una falsa sensación de autonomía.
Se nos pide, no, se nos exige sumisión y lealtad absoluta de forma unidireccional,
pues conozco a un tipo al que abandonaron en una cuneta
al amanecer y fue espachurrado por un trailer.
Esta historia es la comidilla de los meaderos habituales del barrio
y me la contaron mientras nos olisqueábamos los traseros.
Estoy muy preocupado.
Hoy, cuando me sacaban de paseo bajo la lluvia,
he visto un gato.
Iba tan campante por la acera, sin collar, sin correa y sin amo.
Al percatarse de mi presencia, ha erizado el pelo de su lomo
con una actitud bastante chula,
pero mi dueña me ha arrastrado tras su paraguas rojo
y nos hemos perdido por las calles.
Quería yo preguntarle a ese maldito felino una sola cosa:
¿Cómo es ser un gato?
¿Qué se siente al poder trepar por los árboles,
no hacer caso cuando gritan tu nombre
y hacer siempre lo que te da la gana?
Porque esto es un aburrimiento y yo quiero ser un gato.
Callejero, sí,
pero libre.




Rosales







Forma: Relato

Ilustración: Igor-Medvedev