viernes, 9 de septiembre de 2016

La fuente de la vida



La fuente de la vida

Soy como tú, de sangre, de pellejo,
y le tengo pavor a estar herida;
es el pecho la fuente de la vida,
que palpita en el fondo del espejo.

De la voz de la ciencia me aconsejo
para dar con la mácula dormida
que, a través de la carne, consolida
bajo el signo de alarma en mi reflejo.

Acaricio la piel de la sospecha
y decido acudir a la consulta
con el alma en el cuerpo atravesada.

Y me quedo en la cita satisfecha:
tras las pruebas diagnósticas se oculta
una masa benigna. No era nada.

Rosales






Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: ABBA ABBA CDE CDE