sábado, 15 de octubre de 2016

Helado escalofrío




Helado escalofrío


El devenir del tiempo me perfora
mientras silba en el bosque el son del viento
y dilato el sagrado pensamiento
cuando contemplo la mutante flora.
En el conocimiento,
se basa mi ancestral filosofía;
la fuerza de su aliento
es el dios que genera mi energía.
Los versos que se gestan en la fuente,
donde el agua translúcida me canta,
anegan mansamente
la lírica emergente
que pugna por salir de mi garganta.
Transmito lo que siente
la lluvia, que derrama su belleza
en la naturaleza,
y también a los pájaros escucho,
pues oigo la tristeza
y las penas me duelen mucho, mucho.
El rictus del invierno me conmueve;
en el margen de helado escalofrío,
se eleva sobre el río
el oráculo blanco de la nieve.
Y, luego, me sonrío
tras esa indescriptible comunión
con el alma infinita del planeta;
unidos por el mismo corazón,
él es quien me susurra y yo el poeta.

Rosales