lunes, 19 de diciembre de 2016

Rayos y piedras



Rayos y piedras


Llueve la sangre del cielo
y se rompen las estrellas;
ha llegado el holocausto
con lumbre, rayos y piedras.
La atrocidad aplastante
no me pilla de sorpresa,
pues la maldad de este mundo
solo atrae más violencia.
Me quedaré entre las ruinas
y esperaré la tragedia
junto al calor de mis hijos
a los que abrazo con pena.
Llegará la libertad
a devastar la tristeza
de caminar sin descanso
mientras me faltan las fuerzas.
Ya se acerca el asteroide,
el asteroide se acerca
para acabar con los días
en los que he vivido muerta
a través de los escombros
de la fatídica guerra.

Rosales






Forma: Romance
Metro: Octasílabo
Rima: Asonante

sábado, 17 de diciembre de 2016

Ilusoria simpleza




Ilusoria simpleza

Lo codicia el absurdo que se cubre de gloria
porque ser ostentoso le produce placer;
en su cuello reluce la señal del poder
con cadenas doradas de opulencia ilusoria.
.
Es también el regalo que desborda la euforia
en los brazos ansiosos de una boba mujer
cuando acepta presentes aunque no pueda ver
que un collar o un anillo nunca borran la historia.
.
Hay quien hincha su imagen por amorfa simpleza
tras el fatuo destello de pulseras banales
o que oculta una pila de lingotes de oro.
.
Por el precio se olvida de amueblar la cabeza
y persiste en el rey de los viles metales,
pero está más profundo su preciado tesoro.
.
Rosales







Forma: Soneto
Metro: Alejandrino
Rima:  ABBA ABBA CDC CDD

jueves, 15 de diciembre de 2016

Incendian el ancho cielo




Incendian el ancho cielo
con su apremiante lirismo
y derriten el abismo
de los glaciares de hielo.
Cubren de letras el suelo
y convierten los mojados
eriales en verdes prados
cuando renace el planeta
al escribir los poetas
sumándose como aliados.

Rosales

Y llueve por inercia




Y llueve por inercia
.
Las siete de la tarde.
Y llueve y llueve y llueve
mientras escucho la voz del televisor
con sus discursos devastadores.
Es extraño,
siempre ha sido extraño,
que me acomode a este entorno
de patética tristeza
o que mi estado de ánimo
esté más acorde
con el gélido viento y la neblina
que con el insultante ruido del verano.
Como si un antipático día se alargara
y viviera siempre el mismo,
como si el origen de la melancolía
se hubiera gestado en el útero materno,
esta terca soledad que llevo pegada a la médula
me recluye en las antípodas,
en una hermética burbuja gris,
por empirismo vital,
al reincidir con tesón en las mismas pautas.
No había nada atrás
ni más allá tampoco,
solo la desagradable certidumbre
de que el corazón resiste por inercia.
.
Rosales

jueves, 1 de diciembre de 2016

El cole no me guta



El cole no me guta



Me ha peinado mi mami chachi-guay
y me lleva en el coche hacia la escuela
porque empiezan las clases de infantil,
pero soy muy pequeño...¡Qué pereza!
Me juntan con los compis que me tocan
y le digo mi nombre a la maestra
mientras oigo detrás de mi pupitre
a una niña que tiene una rabieta.
Lo chicos la miramos, sorprendidos,
se tira sobre el suelo y patalea
y nos da mucho asco el pegajoso
pañuelo de sus mocos en la mesa.
Aprovecho que llega a consolarla
la profe, con muchísima paciencia,
y busco en la mochila a mi mascota
para que vea el cole y se entretenga.
Mi ratón se me escapa de las manos
y corre entre las faldas de las nenas;
la seño, cuando mira, se desmaya,
quedándose tumbada y descompuesta.
Salgo veloz, sintiéndome culpable,
y me pego un porrazo en la escalera,
un diente se me parte por travieso
y también tengo sangre en una oreja.
Al director le asusta el alboroto,
pues tiene el alma en vilo cuando llega;
tras saber que he soltado al roedor,
se enfurece y me canta las cuarenta,
confisca mi juguete: el caballito,
y me manda a pensar para que aprenda.


Rosales





FORMA: ROMANCE HEROICO
METRO: ENDECASÍLABO
RIMA: ASONANTE

Alas de fuego



Alas de fuego

Por las ásperas cumbres del lejano Himalaya,
se adivina el tejido de la cota de malla
del ilustre guerrero de la fiera legión.
Le acompañan mil fieles en el gélido trecho
a luchar contra el reino del amor de su pecho,
pues la joven princesa le rompió el corazón.

Ha cruzado la estepa desde Europa hasta Oriente
custodiado por hombres de la estirpe valiente
que se enfrenta sin miedo al destino final.
Encamina el acero de su noble armadura
hacia el épico trance de la muerte segura
mientras oye los ecos del augurio letal.

La princesa malvada de las alas de fuego
quiere verlo abatido cuando acaben el juego
y prepara sus huestes para el turbio festín.
Ha sembrado con armas el bastión de su corte
porque nunca ha querido ser su esposa consorte
y prefiere los brazos de un siniestro Delfín.

Ella tiene las llamas del infierno en los ojos,
mira al príncipe osado con sus pétalos rojos
y sentencia el encuentro tras palabras de hiel.
Él sucumbe ante el gesto de su enorme belleza
y se ofrece a la muerte por perder la cabeza
cuando intuye en las sombras una daga en la piel.

Bajo el pérfido aliento de la aurora plomiza,
se fragmenta en el suelo de cristal y ceniza
el valor del escudo de la excelsa virtud.
¡No la temen las tropas! ¡No se acaba la guerra!
Volverán los combates a la inhóspita tierra
por vengar la memoria del amado ataúd.


Rosales 




Forma: Sonatina
Metro: Alejandrino
Rima: AAB´CCB´