jueves, 20 de abril de 2017

El rapto del elegido


El rapto del elegido


En una era de oscuridad feroz, un dios gobernaba cada elemento: el agua, el fuego, el aire y la tierra. .
Los dioses eran iracundos y hostiles, por lo que sometían a todos los cuerpos celestes a sus eternos caprichos.
Existía una leyenda antigua que anunciaba el nacimiento del vástago de dos constelaciones, un lucero mucho más poderoso que todos ellos y que cambiaría el orden del universo establecido.
Por ello, al conocer el nacimiento de un niño, se apresuraron a intentar capturarlo para mantenerlo retenido, controlado, y tener así asegurado el poder eterno.
Lograron raptar al retoño, lo que provocó la furia de todos los signos y no dudaron en enfrentarse a ellos en la batalla más épica y gloriosa de todos los tiempos.




En los tiempos oscuros y ancestrales,
gobierna una deidad cada elemento,
como furiosos entes inmortales,
en la tierra y el fuego, el mar y el viento.


Se retuercen sus ínfulas letales
cuando intuyen el agrio nacimiento
del hijo de dos signos zodiacales,
que cambiará la ley del firmamento.

No pueden aceptar que el elegido
los envíe al exilio permanente
a través de remotas dimensiones.

Secuestran al lucero en un descuido
y provocan la cólera evidente
del padre y las demás constelaciones.



Rosales   


El bosque del destino



El bosque del destino

Sobre el bosque, enigmático y frondoso,
se perpetra el avance repentino
del amargo desastre estrepitoso,
porque el hombre le marca su destino.

Porque quiere tornar lo esplendoroso,
el silencio del lago cristalino,
en mansiones que habite el poderoso
o en hoteles de público dañino.

Tras el móvil innoble del dinero,
el malvado patán oportunista
se dedica a vender a la natura.

La transforma en absurdo estercolero
al construir la ciudad y la autopista
en que yace su hiriente sepultura.


Rosales

El abandono de la intuición pura



El abandono de la intuición pura



Un pensamiento primitivo,

desprovisto del condicionamiento estático del significante,
se origina en el vacío del aprendizaje neuronal.
La idea es solo el eco que reconoce el neonato
al percibir un aluvión de imágenes desconocidas.
Una mano es una caricia,
un beso es el calor,
el abrazo es la respuesta al llanto,
y los colores....
Los colores no significan
absolutamente nada.
Antes de ver la luz del cielo,
las palabras no oprimen a la instintiva certeza
ni se amuralla el aire
tras el gris corazón de la llanura.
Y la esfera flotante y luminosa
es el inconveniente molesto
que le hace entornar los ojos.
La lluvia no es el cansino retorno a la tristeza.
Solo es agua.
Nada más que el elemento esencial
de su refugio amniótico.
Vendrán, mucho después,
los que intentarán redefinir el mundo con su credo,
bajo el prisma de la verdad concreta,
a confinar, en un búnker de plomo,
lo que sabemos sin nombrarlo desde el nacimiento
hasta que el olvido, alienante e irreversible,
sepulte a la intuición pura
bajo las gruesas capas del idioma.
Rosales

Raza indefensa





Raza indefensa


El eco meteórico del caza
...
sobrevuela la helada tundra inmensa,
pero el Kremlin descubre la amenaza
y al espía lo abate por la ofensa.

El mundo, dividido, se acoraza
y la atmósfera huele a calma tensa
cuando ruge la voz de nuestra raza,
porque está, en los conflictos, indefensa.

Rogamos que detengan los misiles,
pues siembran de terror el orbe entero
tras cadáveres mudos de civiles.

La guerra es el suplicio traicionero
donde mandan a niños con fusiles
como llevan ganado al matadero.


Rosales






Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

Pacífica conciencia



Pacífica conciencia


Censuran mi actitud desordenada,
molesto al evadirme de las reglas,
pues odio vegetar entre la gente
que abulta el colectivo que no piensa.
A mí me arropa el viento de la noche,
mi lámpara es la luz de las estrellas
y encuentro la quietud de mi reposo
en campos de amapolas y azucenas.
Jamás me adaptaré a los conformismos
ni van a someterme por la fuerza
a ser como el común de los mortales,
que habita en un abismo de tinieblas.
Me basta respirar, sentirme viva,
gritar que no es la lucha la respuesta
y solo es un conflicto de intereses
que al necio dirigente le interesa.
Si el mundo transfigura los valores
y eleva su pacífica conciencia,
podremos alcanzar los imposibles,
seremos la esperanza del planeta,
la especie que libera al semejante
al darle solución a los problemas.
Si todos compartimos este sueño,
haremos el amor y no la guerra.



Rosales





Forma: Romance Heroico
Metro: Endecasílabo
Rima: Asonante

La regresión al olvido




La regresión al olvido


Vuelve a la vida, corazón cansado,
y descongela tu severo olvido
como el que estrena su primer latido
o resucita en el abrigo amado.

A la tristeza le darás de lado
cuando la piel del sentimiento herido
se regenere del dolor vivido:
la regresión que te llevó al pasado.

Rejuvenece tu festivo aliento
al disfrutar de las pequeñas cosas
mientras descubres que el amor te calma.

Busca la esencia del feliz momento,
porque reside la emoción dichosa
en la sutil felicidad del alma.

Rosales




Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante