jueves, 20 de abril de 2017

El abandono de la intuición pura



El abandono de la intuición pura



Un pensamiento primitivo,

desprovisto del condicionamiento estático del significante,
se origina en el vacío del aprendizaje neuronal.
La idea es solo el eco que reconoce el neonato
al percibir un aluvión de imágenes desconocidas.
Una mano es una caricia,
un beso es el calor,
el abrazo es la respuesta al llanto,
y los colores....
Los colores no significan
absolutamente nada.
Antes de ver la luz del cielo,
las palabras no oprimen a la instintiva certeza
ni se amuralla el aire
tras el gris corazón de la llanura.
Y la esfera flotante y luminosa
es el inconveniente molesto
que le hace entornar los ojos.
La lluvia no es el cansino retorno a la tristeza.
Solo es agua.
Nada más que el elemento esencial
de su refugio amniótico.
Vendrán, mucho después,
los que intentarán redefinir el mundo con su credo,
bajo el prisma de la verdad concreta,
a confinar, en un búnker de plomo,
lo que sabemos sin nombrarlo desde el nacimiento
hasta que el olvido, alienante e irreversible,
sepulte a la intuición pura
bajo las gruesas capas del idioma.
Rosales