miércoles, 28 de junio de 2017

Los fantasmas de Don Quijote



Los fantasmas de Don Quijote

Iba la triste figura
a combatir con sus armas
en las espléndidas tierras
del Campo de Calatrava.
Iba el honor valeroso
a Argamasilla de Alba
por desfacer los entuertos
y complacer a su dama.
Vive Dios que no vivía
cuando creyó ver fantasmas
tras los majuelos tupidos
que vislumbró a lontananza.
-¡Mira, Sancho, son bellacos!
¡Ataca, buen Sancho, ataca!
¡Un poderoso conjuro
les ha descompuesto el alma!
-¡Frene el empeño, señor!
¡No vaya, señor, no vaya!
¿Ve su merced enemigos?
¡Aquello es una posada!-
Iba a luchar como un loco
contra el muro de la casa,
pero rodó por el suelo
y se quebraba su espalda
al escribir en su historia
otra benévola hazaña.

  Rosales