Que dispare el criticón...
con sus balas de veneno;
no me angustia el juicio ajeno
ni me encoje su opinión.
Que me arranque el corazón
y lo arroje en una pira
de ese Averno de mentira.
Sé que vendrá a las hogueras,
pues lo espero en las calderas
tras el filo de mi lira.
Rosales

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