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lunes, 25 de abril de 2016

Se Vende




Se Vende


Sobresale la curva del trasero
que se mueve en el ámbito barroco,
con la falda ceñida y a lo loco,
mientras mira de frente al forastero.

El mercado parece un agujero
que se cierra a su paso, poco a poco,
no ha venido a compar, ni ayer tampoco,
un pedazo de hueso al carnicero.

Se camufla en el rol de ama de casa
al salir de camino hacia el trabajo,
pero son verdaderos los rumores,

pues se pinta los labios de payasa
y le oprime el liguero por debajo
cuando pone tarifa a sus valores.


Rosales








Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: ABBA ABBA CDE CDE

Ilustración: Renato-Guttuso-la-Vucciria- 1974

El rojo canapé del lupanar





El rojo canapé del lupanar
soporta el decadente panorama:
a varias meretrices de la gama
que adornan el ridículo lugar.

Después de emborracharlos en el bar,
se llevan a los hombres a la cama
y cobra los servicios la madama
discreta y competente al acabar.

Las féminas de gónadas desiertas
son fulanas que venden erotismo
y luego se atiborran de pastillas;

amorfas estructuras de almas muertas
y víctimas del cruel proxenetismo
que trueca su existencia en pesadillas.


Rosales






Forma: Soneto
Rima: ABBA ABBA CDE CDE
Metro: Endecasílabos
Ilustración: Toulouse-Lautrec-el-salc3b3n-de-la-rue-des-molins-1894

domingo, 24 de abril de 2016

El Cobarde



El Cobarde


Ya vienen a por mí y, acorralado,
me refugio en el bosque tenebroso;
tras el árbol gigante, canta, hermoso,
el arroyo en el ángulo esmaltado.

¡Ya vienen a por mí!, y estoy cansado
de ser el fugitivo quejumbroso
que arrastra sobre el río pantanoso
los pies de montaraz amenazado.

Yo mismo deserté. Soy un cobarde,
pues huyo del conflicto y del alarde
que ensalza la soberbia del guerrero.

Aquí me han de matar con flecha o lanza
aquellos que aniquilan la esperanza
y cubren de vergüenza al mundo entero.


Rosales




Forma: Soneto
Rima: ABBA ABBA CCD EED
Metro: Endecasílabos

martes, 31 de marzo de 2015

Amigos de verdad




Ahora vendrá otro poeta,
quizás un poeta de verdad,
a versar sobre su Yo,
el mayúsculo y propio,
el que merece la pena adorar.
Haciendo gala de su ego,
de su singular verso,
nos dirá algo como esto:

Yo, que la culpa la tengo
por dentro
sin comprender el origen
del mal.
Yo, que buscando hasta el mismo
epicentro
abro mi pecho y lo rajo
en canal.
Yo, que la culpa la tengo
podrida
y el corazón de bazofia inmoral,
hago que Yo, con la pena
que encuentro,
vaya clavando con saña
un puñal.


Y yo, que no soy poeta
ni singular ni propio,
vengo porque os quiero contar
algo sobre mi yo,
en minúscula nada más.
Tenía yo un amigo,
un amigo de verdad,
le gustaba contarme su vida,
su vida de verdad,
con sus problemas,
sus problemas de verdad.
Empezaba y empezaba
a contar y a contar;
que si YO por aquí,
que sí YO por allá,
y bla, bla, bla.
Me pedía consejos,
consejos de verdad.
De tú a tú se los daba,
pero no los quiso ni escuchar.
-¡En verso, en verso!
-En verso no te los puedo dar.
Y empezaba y empezaba
a contar y a contar;
que si YO por aquí,
que sí YO por allá
y bla, bla, bla.
Y me terminé por mosquear,
por mosquear de verdad.
Y es verdad
que desde ayer
de su YO no soy amigo
ni somos amigos de verdad.


Capitán Acab



Versos Libres
Ilustración:
Hopper, Café

lunes, 30 de marzo de 2015

Lujuria





Lujuria

Estaba el panadero haciendo pan
cuando apareció la diosa Ceres
hecha un monstruo,
totalmente desnuda
con sus pechos firmes y blancos,
las uñas pintadas de rojo
y las manos llenas de harina
como fieras amarras.
Lo cogió por los huevos,
lo metió en el horno de barro
y dejó que se tostase.
Cuando lo sacó, tierno,
le arrancó el corazón de cuajo
dejándole un gran agujero
donde fermenta el amor.
Lo bañó en chocolate
al baño María,
lo metió en una caja
encajada en un camión,
y lo mandó casa por casa
hasta la casa de María.
Pensaba el panadero
que habían terminado
todas sus desgracias.
Entonces cayó al fondo
de la taza, en la oscuridad
absoluta y total
del café hirviendo
y recién hecho,
como le gusta tomarlo
a su mujer todas las mañanas
cuando desayuna.




Capitan Acab





Versos Libres
Ilustración: Auguste-Alexandre-Hirsch-Night

Ahora vendrá un poeta




Ahora vendrá un poeta
a contarnos su primer beso,
la primera vez que la vio desnuda
y lo que hizo después.
Entrará en detalles
que no nos interesan;
el suave de sus muslos blancos
como  lirios abiertos en la noche,
la redondez de sus blandos senos
como el pálpito de los topacios,
lo carnal de sus labios pecadores
como rosas algodonadas rojas
y bla, bla, bla.
Después, haciendo gala
de sus facultades,
nos pondrá imágenes
del tipo:

Ese caminar desnuda
con lujos desbordados,
flotando como un corcho sobre el agua.
Su melena de oro al viento
por las hileras de los astros,
sus dos pechos orondos
inundados de luna,
y la mirada azul
de pupilas luminosas
con el sabor de su piel
en el entorno añil,
haciendo brillar
sus dos sonrisas:
la roja y la negra
con pomadas de albura
de cara al porvenir.

Yo, que no soy poeta,
os diría que el primer beso
no lo di. Me lo dieron
sin tiempo ni para cerrar los ojos.
Os diría que desnuda no la vi,
ella sabrá por qué.
Y, en cuanto a lo que hice después,
eso lo tuvo que terminar otro tipo
varios años más tarde,
según me confesó ella misma.
A ver cómo cuentas esto
en un poema.
Así es
imposible.

Capitán Acab






Versos Libres
Ilustración: friedrich-el-viajero-contemplando-el-mar-de-nubes-1818

El caminante sobre el mar de nubes es una de las pinturas más afamadas del artista Casper David Friedrich que dió a conocer en 1818. La conjugación de dos de los elementos más importantes para Friedrich es lo que destaca esta pintura: el humano y la naturaleza. Vemos al hombre en una postura firme y dominante al estar en la cima de la montaña, donde pocos llegan. Esto puede ser un símbolo de triunfo, más al tener un bastón de ayuda, lo que significa que le fue difícil llegar ahí. A pesar de las dificultades del camino, el hombre ha dominado el mundo terrenal y ahora admira la eternidad ante sus ojos.

Ensueño


Ensueño
.

Suspiro tras suspiro hasta que viene
el Tajo con el cielo en la retina,
blanco como el aliento de Selene,
puro como pulmón de golondrina.

Las Náyades le mandan que se frene
donde desova en rosas la colina;
el obediente Tajo se detiene
a los pies de la manta cristalina.

Allí mis ojos pierden cobertura,
se me cierran, rendidos al ensueño;
tu imagen de cristal se transfigura.

¡Oh!, Rosales, Rosales, ¡tú, mi sueño!
En mi entorno la más bella criatura.
Seguir sin despertar será mi empeño.


Capitan Acab


Forma: Soneto
Metro: Endecasílabos
Rima: ABBA ABBA CDC DCD

miércoles, 11 de febrero de 2015

NINFAS



NINFAS

¡Oh, ninfas de enigmática belleza!,
¡oh, damas de rubores celestiales!,
¡qué excelsa desnudez os adereza
mostrando vuestros senos virginales!

Volved hacia mi pena la cabeza
con bucles armoniosos e inmortales,
sabed que me condena la tristeza
a ser el más banal de mis iguales.

Dejad por un instante la rutina
y dadle algún consuelo a los amores
que solo me procuran sufrimiento.

¡Oh, ninfas de crisálida divina!,
contadle a la que inflama mis dolores
que es suyo cada soplo de mi aliento.



Rosales





Forma: Soneto
Metro: Endecasílabos
Rima: ABAB ABAB CDE CDE
Ilustración:
Hilas y las ninfas -John William Waterhouse. 1896. Óleo sobre lienzo.

martes, 10 de febrero de 2015

Dicen que no se come su fruto quien planta una palmera


Dicen que no se come su fruto quien planta una palmera.
.
Era mi pueblo tan joven,
tan joven que ni siquiera
existía un cementerio
ni sabían lo que era.
Y ya, por aquel entonces,
antes de que yo naciera,
un poeta iba cantando
las jarchas de esta manera:

-yo planté una semilla
antaño en esta vereda;
rico fruto, fresca sombra
a todos nos da la higuera.
Yo planté también antaño,
junto al río en la ribera,
un esqueje del peral
y, sentándome a su vera,
a rica sombra os invito
disfrutando cada pera.
Yo planté para el gobierno
un laurel en la ladera
y aquí tengo la corona
para el edil que la quiera.
Pero esta que hogaño planto

será una semilla huera,
no dará fresco ni sombra
hasta el día en que me muera.
Esta de herencia  os lo dejo
a la estirpe venidera-.

El trovador cayó muerto
un día de primavera;
no sabían de la muerte,
la vieron por vez primera
y mi pueblo fue a enterrarlo
a la planta de la Espera
que, después de tantos años,
maduraba linsonjera.
Hoy mi pueblo es pueblo viejo,
como otro pueblo cualquiera,
con su viejo cementerio,
con su vieja calavera,
con su jóvenes majuelos,
con sus cubas de madera,
con sus quesos y sus vinos
añejos y con solera.
Hoy mi pueblo está orgulloso
del escudo en su bandera
y los versos del juglar
a los pies de la palmera.


Capitán Acab