viernes, 22 de septiembre de 2017
La esclavitud del pensamiento
La esclavitud del pensamiento
¿De dónde hemos venido?, ¿a dónde vamos?,...
seguimos conviviendo con la duda
de estar sobre la tierra de visita
sin un claro objetivo en la andadura.
Crecemos como seres desvalidos
y el mundo nos aplasta y nos asusta,
por eso nos unimos a los grupos
que imprimen sus verdades absolutas.
No existe libertad tras las mentiras,
los hombres somos víctimas confusas
del yugo que esclaviza el pensamiento
y mata las ideas, una a una.
Son pocas las personas diferentes,
las callan, las fusilan, las sepultan;
no es bueno que la masa reflexione
ni escarbe bajo el lodo de la angustia.
Subyace una minúscula esperanza,
algunos no se arredran con la lucha
y aplican su afiada inteligencia
en dar resolución a lo que buscan.
No pueden silenciar sus emociones:
defienden la razón hasta la tumba,
pues solo se convence a los idiotas
que nunca se cuestionan las preguntas.
Rosales
Canción triste de V
Canción triste de V
Violeta se llamaba aunque era un hombre;
cambió su identidad por el camino,
pues no se conformó con el destino,
ni amaba ni su sexo ni su nombre.
Huyó de los abusos familiares
y, a palos, intentaba hacerse fuerte;
ganaba su jornal de mala muerte
buscando a la clientela por los bares.
Violeta parecía ser de hierro
al ir a trabajar, noche tras noche,
algunos la montaban en su coche
y siempre la trataban como un perro.
Su vida, de verdad, era una mierda:
las drogas irritaban su locura,
le daba igual morirse de amargura
y, así, se fue olvidando de estar cuerda.
Sufría enfermedades miserables
y estuvo largos meses impedida,
luchó contra la mácula del sida
y un margen de dolencias impensables.
No vino a visitarla ni su chulo,
perdía, entre estertores, la batalla,
tiró, Violeta, a solas la toalla
y todo lo mandó a tomar por culo.
Rosales
Violeta se llamaba aunque era un hombre;
cambió su identidad por el camino,
pues no se conformó con el destino,
ni amaba ni su sexo ni su nombre.
Huyó de los abusos familiares
y, a palos, intentaba hacerse fuerte;
ganaba su jornal de mala muerte
buscando a la clientela por los bares.
Violeta parecía ser de hierro
al ir a trabajar, noche tras noche,
algunos la montaban en su coche
y siempre la trataban como un perro.
Su vida, de verdad, era una mierda:
las drogas irritaban su locura,
le daba igual morirse de amargura
y, así, se fue olvidando de estar cuerda.
Sufría enfermedades miserables
y estuvo largos meses impedida,
luchó contra la mácula del sida
y un margen de dolencias impensables.
No vino a visitarla ni su chulo,
perdía, entre estertores, la batalla,
tiró, Violeta, a solas la toalla
y todo lo mandó a tomar por culo.
Rosales
domingo, 17 de septiembre de 2017
Por cómo analiza un soneto de Quevedo
(Por cómo analiza un soneto de Quevedo)
Nadie mejor que tú del gran Quevedo
comprende de sus letras la agudeza.
Yo adornaba con Dafne tu cabeza,
aunque me señalaran con el dedo.
Si te digo poeta, y decir puedo:
que eres grande por naturaleza
y llevas de la mancha su grandeza,
te aseguro, Agustín, que corto quedo.
No pienses que me marco aquí un pegote,
alabando tu estro entretejido
para que al mío le eches un capote
Pues ya sé que mi verso no es florido,
y que el tuyo, manchego, bien nacido,
tiene mucho de Sancho y de Quijote.
Antonio Jiménez Rey
El guerrero del tiempo
El guerrero del tiempo
En la inhóspita tierra de las brujas malvadas,
se refugia en el bosque la menor de las hadas
tras haber escapado del extremo terror.
Sus hermanas cayeron bajo el necio conjuro
de las tres innombrables que gobiernan lo oscuro,
pues les sirven de esclavas con devoto rigor.
Cuando el hada se posa bajo el sauce del río,
alimenta la angustia de su pecho sombrío
donde añora a la turba del calor familiar.
Con el alma en un puño, mira al cielo y suspira,
a pesar de la magia, le parece mentira
que el fracaso en sus alas le permita volar.
La visión del sonido la mantiene en alerta
y descubre una sombra tras la escena desierta,
bajo el limbo estrellado que le ofrece la luz.
Se aproxima al humano mientras alza su ruego
porque ve que la busca con los ojos de fuego
a través de la seda de su negro capuz.
Más allá de asustarse de la torva presencia,
puede oír la verdad de su espléndida esencia
y confía en la ayuda que le presta por fin.
Ha venido al pasado para entrar en combate,
para hundir a las brujas del feroz disparate
y poder, tras la lucha, restaurar su jardín.
Al guerrero del tiempo le acompaña la suerte,
la victoria le gana la partida a la muerte
y a las brujas las mata con sus armas de hiel.
Tras la inquieta penumbra de las magas odiosas,
el antiguo equilibrio se derrama en las rosas
y el jardín de las hadas resplandece por él.
Rosales
Fuego
Fuego
Me seducen las llamas del fatídico apego.
Cuando logro evadirme de su influjo candente,
siempre vuelvo al sendero del calor recurrente...
porque sigo el dictado de las normas del juego.
No me ayudan la rabia ni la angustia ni el ruego
y me asomo a la hoguera del peligro inminente,
con la sangre cuajada, el espíritu ausente,
tras la nimia esperanza de alejarme del fuego.
A menudo pretendo que se extinga o se vaya
y, otras veces, deliro por la fuerza canalla
que me lleva al reposo de la cómoda pira.
Lo desprecio y lo aguanto como al mal necesario,
necesito la chispas de su abrazo incendiario
aunque sé de verdad que su amor es mentira.
Rosales
miércoles, 28 de junio de 2017
MANCHEGO
MANCHEGO
Hasta sus viejas viñas lleva al mar
para así seducir a una sirena
y abrazar su soneto en luna llena
mientras las olas hablan sin hablar.
Su cerebro navega sin parar
por vencer al molino que lo frena,
pero el viento a menudo le condena
a dejar en las aspas su cantar.
Hasta sus viejas viñas llegan peces
desde todos los mares conocidos
y a todos envenena sin piedad.
Manchego que a las cepas envileces,
no dejes caracolas sin sonidos
en medio de una playa de verdad.
Ana Maria Valladolid Juárez
Dicen del poeta”
Dicen del poeta”
(Dedicado con cariño, a Agustín Sánchez)
Dicen que es rudo y serio ese poeta;
pero yo sé que es fama mal ganada,
una roca del mar con dura grieta,
fiel a la rima y métrica estudiada.
Dicen que es un gruñón -y yo me río-
de lo que dicen tontos e incapaces,
pues en su sabia critica me fío,
hasta en sus burlas arduas y rapaces.
Dicen que es rufián del mal lenguaje,
cuando lo distorsionan de castigo
dicen que es amargado con su hembraje,
yo, lo aprecio y le quiero como amigo.
Dicen y por decir callo mi rima
“Profe” de corazón tienes mi estima.
María de los Ángeles Espinosa
DOS RAZONES
DOS RAZONES
Cansado de luchar contra molinos
se retira el guerrero a su guarida,
es mejor ignorar a los cretinos
que perder la paciencia en la partida.
“Esperar que las aspas den razones”
es solo el objetivo del que escucha
al que se calla exento de opiniones
y se enzarza sin tregua en una lucha.
Pierde toda razón en la batalla
el que saca la espada pendenciero,
pues ser un luchador que escucha y calla
es la gesta de un noble caballero.
Tomó la decisión por los caminos.
Escribir sin luchar contra molinos.
La Reyna Roja
AL GRAN CAPI por Andrés Lazcano
AL GRAN CAPI
Ni hostil ni en mi talante humilde y franco,
asido de presteza llana y fría,
le digo buen señor mi vida es mía
a poco de arrojarme de un barranco.
Por más que dice azul si es negro o blanco
a usted de gran coloquio y empatía,
lo cierto es que yo nada le debía
y ahora ni queriendo me lo arranco.
Es cruella de vil quien lo refleja
y troca en nuestro capi reencarnado,
esa alucinación de mí se aleja
ausente, ¡qué faena que ha dejado!,
y su sirena al fin ya no se queja
ha vuelto a ser un ciervo enamorado.
Andrés Lazcano
AL CAPITÁN
AL CAPITÁN
Que lo descosan otros; yo no puedo
satirizar a un ícono del cine,
ni que Panem Circenses me apadrine,
difícil esta vez salir al ruedo.
Pero si he de meter en llaga el dedo,
diría ─aunque de rabia se calcine─
que a Capitán no llega, ni a marine,
y que de Humprey Bogart es remedo.
¡Oh, Capitán Acab!, danos la cara,
que nos parece cosa ya muy rara
que no asomes al mundo tu semblante.
¡Descúbrete, bellaco, fariseo!,
que existe el Photoshop, si eres muy feo,
aunque el software no quite lo arrogante.
© ELHI DELSUE
21.06.14
Y REGRESÓ EL CAPITÁN
Y REGRESÓ EL CAPITÁN
Llegó como una tromba el Capitán
después de haber tomado un gran descanso.
Llegó con su sonrisa de donjuán
para hacer un infierno este remanso.
– Dijo : ¡¡temblad poetas!, que llegué
a poneros mas tiesos que una vela,
y al que no me obedezca lo pondré
en el palo mayor, de centinela.
–Así que, Andrés y Carmen, os lo digo:
¡a las doce ha de estar todo dispuesto!
Y a aquel que se desmadre… lo castigo
a escribir cien sonetos, todo presto.
¡Manda huevos aguantar este horror…
hay que finiquitar su ordenador!
Carmen Aguirre
El Capi por Maria del Mar Ponce Lopez
EL TEOREMA DE PROTÁGORAS
Sucede que Agustín me descoloca.
Si es hombre, si es mujer, mar o marino,
si es capitán, Brunete o mi vecino,
si es actor o es un pez. Me vuelvo loca.
Quizás adivinar es lo que toca.
Aparece su imagen y es mi sino
pensar que puede ser un gamusino,
gran dolor de cabeza me provoca.
Si Bogart ya murió, afirmo y creo,
no encuentro la razón de tal problema,
lo mismo el capitán es más que feo.
Yo no puedo explicar el teorema
de Pitágoras puesto en un tebeo,
que lleva la mentira como emblema.
Maria del Mar Ponce Lopez
El Pardillo
El Pardillo
Quisiera relataros, de un amigo,
la anécdota fatal del cantaor
Regustín el Pardíllo, ruiseñor
rauco de Valmontículos, castigo
de poetas. Su cante desgarrado
fue la funesta causa de sus males:
íbanse a celebrar los esponsales
de la niña Fuensanta, la de Hurtado,
y el Ginés, de los Álvarez de Heredia.
Tocóle a Regustín cantar la copla
que compuso a la niña tras el coito
y se desencadena la tragedia,
pues no observa al Ginés que le resopla
y le “jinca” la faca como introito.
Panem Circenses
El Capi por Bruno
DE TANTOS NO
De tantos no, escribir miedo me da
que prefiero cantar mejor la la.
El Sánchez agustín monstruo del mar
entre letras filosas de par en par
Hace parecer títere en comedia
y mi poema loco se remedia
rebelde y falso pues no es un soneto,
es solo poesía para un reto.
Para que no sea tan cruel contra gritos
a carcajada río en mis escritos
tal vez no sea comedia la miseria
gustarle al capitán es cosa seria.
¡Ah, ojala no fuera tal su daño!
A mi ego miedo le da su regaño
amada poesía lumbre clásica
dolor agudo de mi rima básica.
Y que si no me da su amado pase
de norte a sur iré dándole clase
visto esta en estos versos pareados,
pudiese ser que queden mareados.
Bruno Nash Arias
PANAMÁ
El Capi por Carmen Aguirre
EL MÁS FETÉN
He de sacar el reto hacia adelante
porque este "Capitán" me hace tilín...
Y como en este caso es el retante,
acudo yo al reclamo de Agustín
trayéndole un soneto multimedia,
que le ponga la guinda a la comedia.
Nadie piense que le hago la pelota...
porque diga que es un gran retador,
el "Capi" más fetén y encantador
que suele dar el "PASE" hasta con nota.
Aparte, se le da bien la lambada,
el rock and roll, el tango y los boleros,
y porta unos andares postineros
que a más de una la deja obnubilada.
Y encima tiene un puerto deportivo
en la Ciudad Real, tan mismamente,
con una sirenita, sorprendente,
que en sus redes lo lleva muy cautivo.
Si gano "el preferido"... ¡Mola mazo!
¡Nadie diga que ha sido un pucherazo!
Carmen Aguirre
El Capi por Tere Bas
A Agustín
Cuentan que sus palabras lo hacen duro,
que pasea un carácter altanero,
que es solo su verdad lo verdadero
y que en su andar se muestra muy seguro.
Dicen de él, que provoca discusiones
por no dar la razón si ésta no existe,
que no baja del burro y se resiste
a comulgar con falsas obsesiones.
Yo topé con su lado mas humano,
con el de un ser que brinda su amistad
y ayuda a mejorar mis poesías.
Aquel que sin pensar tiende una mano,
que busca en cada ser la humanidad,
el respeto y un poso de alegrías.
TBS
El Capi por Marcos Circenses
Hoy
Pues tiene el combativo pejiguero
las ganas de tocarnos las narices;
su reto, que semeja pendenciero,
nos trata como humildes meretrices.
Que hablemos todo el rato del presente,
para nada miremos al pasado,
nos dice, y permanece indiferente
al místico fervor del condenado.
¡Ay!, mísero poeta de esta lista,
que acudes como iluso al desafío
y a ser reconocido en el "walhalla",
ignoras que, en tu sueño de idealista,
te lleva, irremisible, al desvarío
el vil instigador, donde los haya.
Marcos
El Capi por Mar García
Para ti
Porque duele la pena que me roe por dentro
cuando fallo a quien quiero por mi sola torpeza,
he salido a buscarte, he salido a tu encuentro,
pues me inunda y embarga la profunda tristeza.
¿Para qué, si me escondo cuando vienen las duras,
sirve estar en las fiestas, en las copas o risas?
¿Para qué, si te dejo cuando quedas a oscuras,
sirvo yo si me aparto en lo malo o las prisas?
Mis rarezas son mías, tu pensar, diferente;
yo respeto tu espacio, tú respetas el mío,
y en el mutuo respeto germinó la simiente.
Mas tras esto descubro tu saber incipiente,
tu ingeniosa locura, tu genial albedrío,
y te admiro pues tienes un tesoro en tu mente.
lágrima_azul
Margot
Margot
Margot va cabalgando en el mastín
y ataca con su espada de madera
al pobre del abuelo en el jardín,
que escapa, como puede, a la carrera.
.
-¡Más palos te mereces que una estera!
-Le dice mi mamá con voz en grito.
-¡Cabilas por traviesa la manera
de darle otro disgusto al abuelito!-
Acaba su aventura el angelito
cuando intenta robarme la consola,
pues tropieza en las losas de granito
y se rompe los dientes ella sola.
Mi hermana es un demonio en ocasiones
y me gana a castigos y a chichones.
Rosales
Forma: Soneto Spenceriano
Rima: ABAB BCBC DCDC EE
Metro: Endecasílabo
El abrazo de la Soledad
El abrazo de la Soledad
No me escondo de ti ni me fatiga
amarte, Soledad, cuando te encuentro,
porque abundo en la paz y me concentro
tras el ángulo oscuro del papel.
Acércate a los bordes de mi mundo
y deja que el silencio me conquiste
mientras siento que aflora el verso triste
a través de los poros de la piel.
Y cúbreme de lírica ternura
para tocar la gloria con los dedos;
aleja, Soledad, mis falsos miedos
del implacable escrito turbador.
Te quiero, Soledad, y tú lo sabes.
Me acoges en el cálido regazo
donde calmas las dudas y me abrazo
a la forma invisible del amor.
Rosales
Forma: Octava Italiana
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante
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