martes, 27 de junio de 2017

Hechos doloridos




Hechos doloridos
.


Yo siento lo que sienten los sentidos,
y me perturba el alma el sentimiento,
el sentir del sentir del pensamiento
que redunda sintiendo los olvidos.

Yo siento lo que sienten los latidos
en mi pecho cansado del lamento,
y siento el pertinaz resentimiento
del que siente los hechos doloridos.



Rosales






Forma: Octava Real
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante


jueves, 20 de abril de 2017

El rapto del elegido


El rapto del elegido


En una era de oscuridad feroz, un dios gobernaba cada elemento: el agua, el fuego, el aire y la tierra. .
Los dioses eran iracundos y hostiles, por lo que sometían a todos los cuerpos celestes a sus eternos caprichos.
Existía una leyenda antigua que anunciaba el nacimiento del vástago de dos constelaciones, un lucero mucho más poderoso que todos ellos y que cambiaría el orden del universo establecido.
Por ello, al conocer el nacimiento de un niño, se apresuraron a intentar capturarlo para mantenerlo retenido, controlado, y tener así asegurado el poder eterno.
Lograron raptar al retoño, lo que provocó la furia de todos los signos y no dudaron en enfrentarse a ellos en la batalla más épica y gloriosa de todos los tiempos.




En los tiempos oscuros y ancestrales,
gobierna una deidad cada elemento,
como furiosos entes inmortales,
en la tierra y el fuego, el mar y el viento.


Se retuercen sus ínfulas letales
cuando intuyen el agrio nacimiento
del hijo de dos signos zodiacales,
que cambiará la ley del firmamento.

No pueden aceptar que el elegido
los envíe al exilio permanente
a través de remotas dimensiones.

Secuestran al lucero en un descuido
y provocan la cólera evidente
del padre y las demás constelaciones.



Rosales   


El bosque del destino



El bosque del destino

Sobre el bosque, enigmático y frondoso,
se perpetra el avance repentino
del amargo desastre estrepitoso,
porque el hombre le marca su destino.

Porque quiere tornar lo esplendoroso,
el silencio del lago cristalino,
en mansiones que habite el poderoso
o en hoteles de público dañino.

Tras el móvil innoble del dinero,
el malvado patán oportunista
se dedica a vender a la natura.

La transforma en absurdo estercolero
al construir la ciudad y la autopista
en que yace su hiriente sepultura.


Rosales

El abandono de la intuición pura



El abandono de la intuición pura



Un pensamiento primitivo,

desprovisto del condicionamiento estático del significante,
se origina en el vacío del aprendizaje neuronal.
La idea es solo el eco que reconoce el neonato
al percibir un aluvión de imágenes desconocidas.
Una mano es una caricia,
un beso es el calor,
el abrazo es la respuesta al llanto,
y los colores....
Los colores no significan
absolutamente nada.
Antes de ver la luz del cielo,
las palabras no oprimen a la instintiva certeza
ni se amuralla el aire
tras el gris corazón de la llanura.
Y la esfera flotante y luminosa
es el inconveniente molesto
que le hace entornar los ojos.
La lluvia no es el cansino retorno a la tristeza.
Solo es agua.
Nada más que el elemento esencial
de su refugio amniótico.
Vendrán, mucho después,
los que intentarán redefinir el mundo con su credo,
bajo el prisma de la verdad concreta,
a confinar, en un búnker de plomo,
lo que sabemos sin nombrarlo desde el nacimiento
hasta que el olvido, alienante e irreversible,
sepulte a la intuición pura
bajo las gruesas capas del idioma.
Rosales

Raza indefensa





Raza indefensa


El eco meteórico del caza
...
sobrevuela la helada tundra inmensa,
pero el Kremlin descubre la amenaza
y al espía lo abate por la ofensa.

El mundo, dividido, se acoraza
y la atmósfera huele a calma tensa
cuando ruge la voz de nuestra raza,
porque está, en los conflictos, indefensa.

Rogamos que detengan los misiles,
pues siembran de terror el orbe entero
tras cadáveres mudos de civiles.

La guerra es el suplicio traicionero
donde mandan a niños con fusiles
como llevan ganado al matadero.


Rosales






Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

Pacífica conciencia



Pacífica conciencia


Censuran mi actitud desordenada,
molesto al evadirme de las reglas,
pues odio vegetar entre la gente
que abulta el colectivo que no piensa.
A mí me arropa el viento de la noche,
mi lámpara es la luz de las estrellas
y encuentro la quietud de mi reposo
en campos de amapolas y azucenas.
Jamás me adaptaré a los conformismos
ni van a someterme por la fuerza
a ser como el común de los mortales,
que habita en un abismo de tinieblas.
Me basta respirar, sentirme viva,
gritar que no es la lucha la respuesta
y solo es un conflicto de intereses
que al necio dirigente le interesa.
Si el mundo transfigura los valores
y eleva su pacífica conciencia,
podremos alcanzar los imposibles,
seremos la esperanza del planeta,
la especie que libera al semejante
al darle solución a los problemas.
Si todos compartimos este sueño,
haremos el amor y no la guerra.



Rosales





Forma: Romance Heroico
Metro: Endecasílabo
Rima: Asonante

La regresión al olvido




La regresión al olvido


Vuelve a la vida, corazón cansado,
y descongela tu severo olvido
como el que estrena su primer latido
o resucita en el abrigo amado.

A la tristeza le darás de lado
cuando la piel del sentimiento herido
se regenere del dolor vivido:
la regresión que te llevó al pasado.

Rejuvenece tu festivo aliento
al disfrutar de las pequeñas cosas
mientras descubres que el amor te calma.

Busca la esencia del feliz momento,
porque reside la emoción dichosa
en la sutil felicidad del alma.

Rosales




Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

jueves, 9 de febrero de 2017

Y qué más da



Y qué más da

Que dispare el criticón...
con sus balas de veneno;
no me angustia el juicio ajeno
ni me encoje su opinión.
Que me arranque el corazón
y lo arroje en una pira
de ese Averno de mentira.
Sé que vendrá a las hogueras,
pues lo espero en las calderas
tras el filo de mi lira.

Rosales

El verso canta




El verso canta


Un soneto me oprime porque aflora

por la indomable luz de la garganta;
desde el hondo latido, el verso canta
con una melodía arrolladora.

Cuando azota el amor y el alma llora,
la inquietud emergente es tanta, tanta,
que, a fuerza de cuartetos, se levanta
y transforma la noche en dulce aurora.

El terceto explosiona y me libera
a través de la onírica estructura
que dibuja la pluma, alada y fiera.

Se diluyen mi yelmo y mi armadura
ante el cálido aroma a primavera,
y derramo la piel en la escritura.


Rosales






Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

La amplitud de los sentidos



La amplitud de los sentidos


Escalaré los muros infernales
...
para alcanzar el ansia de tu boca,
donde estalla el delirio y me provoca
perderme en los instintos abismales.

Calcíname en tus llamas corporales,
y quémate conmigo, y toca, toca,
que morir de placer me vuelve loca
si me embisten tus armas celestiales.

Y llévame a flotar en las alturas
tras perder la amplitud de los sentidos
al fundirnos del éxtasis los dos.

Son una nuestras álgidas figuras,
nos agotan los rápidos latidos
cuando puedo jurar: he visto a dios.


Rosales







Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

domingo, 29 de enero de 2017

La cruz del martirio


La cruz del martirio

Me retiras el soplo del sentir halagüeño...
cuando tiemblan las hojas por el sordo delirio
si te das a la fuga del utópico sueño
y abandonas mis letras en la cruz del martirio.

Las tristezas se enquistan sin brotar las palabras
porque caigo en la cumbre* del profundo barranco
donde expiran los versos de princesas macabras
ante el pánico infame de la página en blanco.

Y me muerde la ausencia, maquiavélica ilusa,
con tus labios de tinta, con tus dientes de fiera,
al dejarme en el fango de la ciénaga obtusa.

No conviertas en cisma la distancia agorera
ni desistas brindarme tu convenio de musa,
pues me templas los miedos y mi pluma te espera.

Rosales





Forma: Soneto
Metro: Alejandrino
Rima: Consonante

sábado, 14 de enero de 2017

El erial de los pulmones



El erial de los pulmones

Comenzar otra vez. Partir de cero

para hacer un borrón...Y cuenta nueva;
escapar del nefasto paradero
donde el íntimo aliento se subleva.

Encontrar mi destino verdadero
y salir victoriosa de esta prueba,
transmutar la epidermis por acero
mientras noto que el ciclo se renueva.

Reinventarme o morir, sin más opciones,
bajo el rígido erial del cielo raso
que lapida futuras intenciones.

Al peligro lo ignoro. No hago caso
ni sopeso la angustia en los pulmones
cuando el aire me envuelve paso a paso.

Rosales







Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

Es más que amor



Es más que amor
(María Magdalena)

Soy una hermosa mujer,

me tratan como un objeto
y a duras penas pervivo
complaciendo los deseos.
¿Cuántos hombres han pasado
por mi lujurioso lecho?
No me acuerdo de los ojos
que perforaron mi cuerpo
para rasgarme la entraña
con el puñal de su sexo.
Vivo aislada de la gente
por el estigma y los miedos,
pero brotan ilusiones
desde mi impúdico infierno
cuando me invita un judío
a los jardines del cielo.
Me abrazaré a la corona
lumínica de su reino,
pues mi delirio es tan grande
que es más que amor lo que siento.

Rosales






Forma: Romance
Metro: Octosílabo
Rima: Asonante

No creo en más infierno que tu ausencia



No creo en más infierno que tu ausencia (Gala)

Es tanta devoción la que profeso
...
por el alma que yace, cobijada,
en el vasto jardín de tu mirada
que me duelen las ganas por exceso.

Y te llevo conmigo, lo confieso,
desde el rayo emergente en la alborada
hasta el cenit triunfal, atormentada,
cuando espero sin tregua tu regreso.

Tras el hosco y doliente paroxismo,
suplica el corazón volver a verte
y estrecharte en mis brazos con urgencia.

Aunque caiga a tu lado en el abismo
y me lleven los besos a la muerte,
no creo en más infierno que tu ausencia.
Rosales







Forma: Soneto
Metro: Endecasílabo
Rima: Consonante

lunes, 19 de diciembre de 2016

Rayos y piedras



Rayos y piedras


Llueve la sangre del cielo
y se rompen las estrellas;
ha llegado el holocausto
con lumbre, rayos y piedras.
La atrocidad aplastante
no me pilla de sorpresa,
pues la maldad de este mundo
solo atrae más violencia.
Me quedaré entre las ruinas
y esperaré la tragedia
junto al calor de mis hijos
a los que abrazo con pena.
Llegará la libertad
a devastar la tristeza
de caminar sin descanso
mientras me faltan las fuerzas.
Ya se acerca el asteroide,
el asteroide se acerca
para acabar con los días
en los que he vivido muerta
a través de los escombros
de la fatídica guerra.

Rosales






Forma: Romance
Metro: Octasílabo
Rima: Asonante

sábado, 17 de diciembre de 2016

Ilusoria simpleza




Ilusoria simpleza

Lo codicia el absurdo que se cubre de gloria
porque ser ostentoso le produce placer;
en su cuello reluce la señal del poder
con cadenas doradas de opulencia ilusoria.
.
Es también el regalo que desborda la euforia
en los brazos ansiosos de una boba mujer
cuando acepta presentes aunque no pueda ver
que un collar o un anillo nunca borran la historia.
.
Hay quien hincha su imagen por amorfa simpleza
tras el fatuo destello de pulseras banales
o que oculta una pila de lingotes de oro.
.
Por el precio se olvida de amueblar la cabeza
y persiste en el rey de los viles metales,
pero está más profundo su preciado tesoro.
.
Rosales







Forma: Soneto
Metro: Alejandrino
Rima:  ABBA ABBA CDC CDD

jueves, 15 de diciembre de 2016

Incendian el ancho cielo




Incendian el ancho cielo
con su apremiante lirismo
y derriten el abismo
de los glaciares de hielo.
Cubren de letras el suelo
y convierten los mojados
eriales en verdes prados
cuando renace el planeta
al escribir los poetas
sumándose como aliados.

Rosales

Y llueve por inercia




Y llueve por inercia
.
Las siete de la tarde.
Y llueve y llueve y llueve
mientras escucho la voz del televisor
con sus discursos devastadores.
Es extraño,
siempre ha sido extraño,
que me acomode a este entorno
de patética tristeza
o que mi estado de ánimo
esté más acorde
con el gélido viento y la neblina
que con el insultante ruido del verano.
Como si un antipático día se alargara
y viviera siempre el mismo,
como si el origen de la melancolía
se hubiera gestado en el útero materno,
esta terca soledad que llevo pegada a la médula
me recluye en las antípodas,
en una hermética burbuja gris,
por empirismo vital,
al reincidir con tesón en las mismas pautas.
No había nada atrás
ni más allá tampoco,
solo la desagradable certidumbre
de que el corazón resiste por inercia.
.
Rosales

jueves, 1 de diciembre de 2016

El cole no me guta



El cole no me guta



Me ha peinado mi mami chachi-guay
y me lleva en el coche hacia la escuela
porque empiezan las clases de infantil,
pero soy muy pequeño...¡Qué pereza!
Me juntan con los compis que me tocan
y le digo mi nombre a la maestra
mientras oigo detrás de mi pupitre
a una niña que tiene una rabieta.
Lo chicos la miramos, sorprendidos,
se tira sobre el suelo y patalea
y nos da mucho asco el pegajoso
pañuelo de sus mocos en la mesa.
Aprovecho que llega a consolarla
la profe, con muchísima paciencia,
y busco en la mochila a mi mascota
para que vea el cole y se entretenga.
Mi ratón se me escapa de las manos
y corre entre las faldas de las nenas;
la seño, cuando mira, se desmaya,
quedándose tumbada y descompuesta.
Salgo veloz, sintiéndome culpable,
y me pego un porrazo en la escalera,
un diente se me parte por travieso
y también tengo sangre en una oreja.
Al director le asusta el alboroto,
pues tiene el alma en vilo cuando llega;
tras saber que he soltado al roedor,
se enfurece y me canta las cuarenta,
confisca mi juguete: el caballito,
y me manda a pensar para que aprenda.


Rosales





FORMA: ROMANCE HEROICO
METRO: ENDECASÍLABO
RIMA: ASONANTE

Alas de fuego



Alas de fuego

Por las ásperas cumbres del lejano Himalaya,
se adivina el tejido de la cota de malla
del ilustre guerrero de la fiera legión.
Le acompañan mil fieles en el gélido trecho
a luchar contra el reino del amor de su pecho,
pues la joven princesa le rompió el corazón.

Ha cruzado la estepa desde Europa hasta Oriente
custodiado por hombres de la estirpe valiente
que se enfrenta sin miedo al destino final.
Encamina el acero de su noble armadura
hacia el épico trance de la muerte segura
mientras oye los ecos del augurio letal.

La princesa malvada de las alas de fuego
quiere verlo abatido cuando acaben el juego
y prepara sus huestes para el turbio festín.
Ha sembrado con armas el bastión de su corte
porque nunca ha querido ser su esposa consorte
y prefiere los brazos de un siniestro Delfín.

Ella tiene las llamas del infierno en los ojos,
mira al príncipe osado con sus pétalos rojos
y sentencia el encuentro tras palabras de hiel.
Él sucumbe ante el gesto de su enorme belleza
y se ofrece a la muerte por perder la cabeza
cuando intuye en las sombras una daga en la piel.

Bajo el pérfido aliento de la aurora plomiza,
se fragmenta en el suelo de cristal y ceniza
el valor del escudo de la excelsa virtud.
¡No la temen las tropas! ¡No se acaba la guerra!
Volverán los combates a la inhóspita tierra
por vengar la memoria del amado ataúd.


Rosales 




Forma: Sonatina
Metro: Alejandrino
Rima: AAB´CCB´